Autor: Sven Widdel
Como todo buen comercial tiene que saber una dura realidad: somos un producto más en un mercado laboral muy competitivo. Nuestras cualidades, conocimientos y motivaciones son los elementos que expresamos para distinguirnos de los demás "productos" y deberían ser acordes a los que buscan los empleadores por quienes queremos trabajar.
Y como todo producto, tenemos que marketearnos en el mercado laboral y darnos conocer de nuestra existencia y cualidades. Además de mandar los curriculums a las diversas compañías y a los head hunters, existe también el networking o la creación de contactos con la mayor cantidad de personas con características que se alinean con nuestros objetivos profesionales y personales.
Los típicos canales para crear networking son las fiestas, conferencias, seminarios, clubes sociales y otras comunidades "limitadas", tales como la masonería y algunos que otros conjuntos religiosos.
Para muchos profesionales no es fácil acceder sin un costo substancial a estos canales. Pero ya desde algún tiempo existe una nueva forma de promocionarnos a gente "pertinente": internet y las numerosas páginas sociales dedicada al networking para fines profesionales: Xing, LinkIn, Ziggs, Plaxo, ryze y Doostang (páginas web como Facebook, MySpace, nosuni y Estudiln son más de carácter informal).
Cuál será la utilidad de estar inscrito en estas páginas? Realmente no tengo estadísticas que demuestran cuánta gente se ha beneficiado directamente, ya sea porque algún head hunter se ha contactado con la persona a través de estas páginas, o que se han creado relaciones de negocios fructíferas (un interesante tema para alguna tesis?).
Por el simple hecho que estas páginas son gratuitas les recomiendo a los egresados y los a punto de egresar a tomarse el tiempo trivial de registrarse. El beneficio esperado es mayor que el costo, no?. Es más…. por qué no se crea una página similar exclusivamente para los egresados de nuestra escuela?
Unas preguntas más para comentar: 1) en qué network están metidos?; 2) qué otros formas de network existen para la vida profesional?; 3) cuál es el impacto real del networking
Autor: Sven Widdel
08 diciembre, 2007
Reivindicado las predicciones de los economistas
Autor: Francisco Gallego
Reivindicado las predicciones de los economistas.
Porque no tiene nada de paradójico que Chile haya dejado de crecer
Un amigo suele agregar al final de sus correos electrónicos la frase “El economista es aquél que podrá decir mañana, por qué no ocurrió hoy, lo que él predijo ayer." En esta columna, sin embargo, quisiera reivindicar una pequeña predicción basada en teoría económica simple que algunos economistas hicimos hace algunos años. Lo interesante es que esta predicción se sigue cumpliendo hoy y que, más aún, podría ser interesante que se tuviese más presente en el debate sobre el crecimiento económico en Chile.
Para esto quiero comenzar recordando la discusión sobre el crecimiento económico que se produjo en la campaña presidencial de 1999. En esa época los equipos económicos de ambos candidatos prometieron, más o menos explícitamente, que Chile volvería a crecer a una tasa de 7% como en los llamados años dorados de 1985-1997. Recuerdo haber estado como asistente en un debate entre economistas jóvenes de ambas campañas y haber preguntado bajo qué supuestos se hacía esto y la verdad es que no hubo buenas respuestas. Porque en verdad era una promesa que no se podía cumplir con los programas que se prometían.
En mi opinión esta promesa ha sido nefasta para la posterior discusión sobre el modelo económico en Chile: se prometió un crecimiento que no se podía cumplir. ¿Por qué? Por un simple resultado robusto de la literatura empírica sobre crecimiento. El llamado efecto convergencia condicional: países más ricos tienden a crecer más lentamente si nada cambia. Si bien existen una serie de argumentos teóricos para esto la explicación es bastante obvia: las oportunidades de generación de nuevos negocios en el Chile del 2000 eran bastante menores a las disponibles en el Chile del 1985 o del 1990, cuando una serie de sectores aún no se expandían fuertemente. Es obviamente más fácil encontrar una oportunidad rentable de negocios cuando la mayor parte de los sectores aún no se desarrollan fuertemente, como a mediados de los 1980s o comienzos de los 1990s. En cambio en el 2000, la única posibilidad de crecer más era reformar: o sea mejorar el funcionamiento de los mercados e instituciones de modo de crear nuevas oportunidades rentables. Si no se reformaba (ninguna de las dos campañas ofrecía reformas sustantivas), no se podía volver a crecer al 7%. Punto.
Esto estaba documentado en esa época usando análisis de las causas de las diferencias de de crecimiento entre países. Robert Barro de Harvard en 1999 publicó un paper en que se preveía un crecimiento del PIB en torno a 4.0% para el período 1996-2006, condicional en que el país mantenía su estructura institucional. ¿Cuánto creció Chile en ese mismo período? 3.9%. Sin comentarios. Luego en un trabajo que escribí en el año 2001 en conjunto con Norman Loayza, economista peruano del Banco Mundial, proyectábamos un crecimiento de 4.5% para el período 2001-2010. ¿Cuánto llevamos hasta ahora en ese período? 4.3%. Sin comentarios, de nuevo.
Entonces la paradoja que algunas personas plantean sobre el crecimiento en Chile en cierto sentido no es tal. Es lo que podemos crecer dado lo que tenemos en términos institucionales. Si queremos crecer más, tenemos que reformar más. ¿Dónde? En nuestro trabajo argumentábamos que si Chile avanzaba más rápido en áreas tales como desarrollo financiero, infraestructura y calidad de la educación, Chile podría crecer más. Si bien algo se ha avanzado, sólo recientemente se ha puesto el énfasis relevante en calidad de la educación. Hay otras áreas donde tenemos mucho que avanzar: las llamadas restricciones micro. En Chile los días que toma inscribir un nuevo negocio, cobrar un cheque protestado o simplemente hacer cumplir un simple contrato de arriendo son demasiado altos y yo no veo razones por qué no bajarlos.
Por tanto, en mi opinión, la respuesta a la aparente paradoja del crecimiento en Chile no pasa por varitas mágicas o volver a caer en errores del pasado sino que volver a un mensaje fundamental de la literatura reciente: sin buenas instituciones que se reflejen en mercados de factores desarrollados, en igualdad de oportunidades (especialmente en educación) y en estabilidad es difícil volver a crecer a una tasa de 7%. Lo predijimos ayer y sucedió hoy…
Autor: Francisco Gallego
Reivindicado las predicciones de los economistas.
Porque no tiene nada de paradójico que Chile haya dejado de crecer
Un amigo suele agregar al final de sus correos electrónicos la frase “El economista es aquél que podrá decir mañana, por qué no ocurrió hoy, lo que él predijo ayer." En esta columna, sin embargo, quisiera reivindicar una pequeña predicción basada en teoría económica simple que algunos economistas hicimos hace algunos años. Lo interesante es que esta predicción se sigue cumpliendo hoy y que, más aún, podría ser interesante que se tuviese más presente en el debate sobre el crecimiento económico en Chile.
Para esto quiero comenzar recordando la discusión sobre el crecimiento económico que se produjo en la campaña presidencial de 1999. En esa época los equipos económicos de ambos candidatos prometieron, más o menos explícitamente, que Chile volvería a crecer a una tasa de 7% como en los llamados años dorados de 1985-1997. Recuerdo haber estado como asistente en un debate entre economistas jóvenes de ambas campañas y haber preguntado bajo qué supuestos se hacía esto y la verdad es que no hubo buenas respuestas. Porque en verdad era una promesa que no se podía cumplir con los programas que se prometían.
En mi opinión esta promesa ha sido nefasta para la posterior discusión sobre el modelo económico en Chile: se prometió un crecimiento que no se podía cumplir. ¿Por qué? Por un simple resultado robusto de la literatura empírica sobre crecimiento. El llamado efecto convergencia condicional: países más ricos tienden a crecer más lentamente si nada cambia. Si bien existen una serie de argumentos teóricos para esto la explicación es bastante obvia: las oportunidades de generación de nuevos negocios en el Chile del 2000 eran bastante menores a las disponibles en el Chile del 1985 o del 1990, cuando una serie de sectores aún no se expandían fuertemente. Es obviamente más fácil encontrar una oportunidad rentable de negocios cuando la mayor parte de los sectores aún no se desarrollan fuertemente, como a mediados de los 1980s o comienzos de los 1990s. En cambio en el 2000, la única posibilidad de crecer más era reformar: o sea mejorar el funcionamiento de los mercados e instituciones de modo de crear nuevas oportunidades rentables. Si no se reformaba (ninguna de las dos campañas ofrecía reformas sustantivas), no se podía volver a crecer al 7%. Punto.
Esto estaba documentado en esa época usando análisis de las causas de las diferencias de de crecimiento entre países. Robert Barro de Harvard en 1999 publicó un paper en que se preveía un crecimiento del PIB en torno a 4.0% para el período 1996-2006, condicional en que el país mantenía su estructura institucional. ¿Cuánto creció Chile en ese mismo período? 3.9%. Sin comentarios. Luego en un trabajo que escribí en el año 2001 en conjunto con Norman Loayza, economista peruano del Banco Mundial, proyectábamos un crecimiento de 4.5% para el período 2001-2010. ¿Cuánto llevamos hasta ahora en ese período? 4.3%. Sin comentarios, de nuevo.
Entonces la paradoja que algunas personas plantean sobre el crecimiento en Chile en cierto sentido no es tal. Es lo que podemos crecer dado lo que tenemos en términos institucionales. Si queremos crecer más, tenemos que reformar más. ¿Dónde? En nuestro trabajo argumentábamos que si Chile avanzaba más rápido en áreas tales como desarrollo financiero, infraestructura y calidad de la educación, Chile podría crecer más. Si bien algo se ha avanzado, sólo recientemente se ha puesto el énfasis relevante en calidad de la educación. Hay otras áreas donde tenemos mucho que avanzar: las llamadas restricciones micro. En Chile los días que toma inscribir un nuevo negocio, cobrar un cheque protestado o simplemente hacer cumplir un simple contrato de arriendo son demasiado altos y yo no veo razones por qué no bajarlos.
Por tanto, en mi opinión, la respuesta a la aparente paradoja del crecimiento en Chile no pasa por varitas mágicas o volver a caer en errores del pasado sino que volver a un mensaje fundamental de la literatura reciente: sin buenas instituciones que se reflejen en mercados de factores desarrollados, en igualdad de oportunidades (especialmente en educación) y en estabilidad es difícil volver a crecer a una tasa de 7%. Lo predijimos ayer y sucedió hoy…
Autor: Francisco Gallego
Suscribirse a:
Entradas (Atom)