02 mayo, 2008

Una sociedad feliz en un no-tan-libre mercado

Finalmente estoy en la vía de dar por sentado que en Suiza no puedo ir a comprar comfort después de las 19 horas en días de semana, después de las 17 horas un Sábado cualquiera, y ni pensar en quedarse sin él un día domingo!!! No hay ningún tipo de tienda a esas horas, exceptuando algunas que otras en estaciones de tren y de gas. Y eso es genial!!! Tengo una excusa para salir del trabajo a las 18 horas a ir a comprar y el domingo no hay nada más que hacer que disfrutar el día a la naturaleza.
Es más, cuando voy al supermercado ya no tengo que elegir entre una de diez marcas distintas de comfort!! Hay dos solamente: suave y dura. No hay donde perderse y el tiempo perdido para elegir es trivial.

Por el otro lado mi jefe texano odia que no tiene ningún servicio que le busca las camisas sucias, las lava, plancha y los trae devuelta el día siguiente dentro de las 24 horas como le es costumbre en Estados Unidos. No puede trabajar 60 horas a la semana como siempre ha sabido hacer y llegar a la oficina el próximo día con una camisa impeque. Le frustra no poder trabajar el Sábado para dejar el Domingo a las compras de supermercado.

Son dos visiones distintas: en EEUU se orienta 100% hacia las necesidades del consumidor, mientras que el cliente suizo tiene que adaptarse en lo que hay y cuando lo hay. En EEUU predomina la cultura 24/7, en Suiza son más bien el 9/5,5 (incluyo Sábado como día medio).

Cuál en los dos países la gente tiene mayor calidad de vida y/o son más felices? Según el “The Economists Intelligence Unit´s quality of life index” del 2007, Suiza es el séptimo país de mayor calidad de vida, 5 posiciones más arriba que EEUU. La diferencia es más dramática en el estudio científico de la universidad de Leicester (UK) “World Map of Hapiness” (2006), donde Suiza se posiciones en segundo lugar mientras que EEUU en lugar 23.

El gobierno suizo ha tratado diseñar el bienestar de la sociedad con leyes que cualquier economista calificaría como anti- libre mercado y por lo tanto uno tendería a pensar que Suiza no puede tener un fuerte economía. Pero nuevamente las estadísticas corroboran lo contrario: el GDP per cápita en Suiza es de unos US$ 50 mil mientras que en EEUU es de US$ 42 mil (2005). Y los ciclos económicos en Suiza son más leves que en cualquier otro país occidental, incluyendo EEUU!. Los factores económicos entonces son mucho más profundo que explican como un país puede permitirse imponer leyes que en otro país sería dañino para la economía, y por ende, el bienestar social.

Les dejo para otra ocasión la explicación de esta. Se me acabó el comfort y tengo que apresurarme a comprar antes del fin de semana!!!!
Categor?as: Opini?n; Voluntariado y Pobreza; Econom?a; Administraci?n; Actualidad; Etcétera; Facultad (o universidad).



13 marzo, 2008

Violencia Étnica: ¿Qué dice la economía?

POR: Francisco Gallego


Es difícil pensar en un desafío más grande para el mundo hoy que encontrar fórmulas que permitan aminorar las tensiones que están surgiendo en diferentes lugares entre grupos de diferentes orígenes étnicos, religiosos o sociales. Es evidente que estas tensiones tienen consecuencias políticos, económicas y sociales bastante negativas. La pregunta es entonces por qué surgen estas tensiones y se mantienen.
Una mira ingenua del problema sería que esto sólo se puede explicar por irracionalidades de las personas que son incapaces de controlarse cuando ven a alguien diferente. Sin embargo, hay situaciones históricas que sugieren que eso no es tan así, sino que más bien, como enfatizamos los economistas, pueden surgir incentivos a que diferentes grupos cooperen entre sí y así se eviten conflictos, aún cuando los miembros de los grupos prefieran no interactuar entre sí.
Un trabajo reciente del economista Sumitra Jha, de la Harvard Academy (este ha sido uno de los trabajos más populares del mercado de economistas recién graduados para entrar como profesores a departamentos de economía top de Estados Unidos, ver http://www.people.fas.harvard.edu/~jha/papers/Jhatradetolerance.pdf), de hecho estudia en detalle el caso de la violencia y cooperación entre musulmanes e hindúes en diferentes lugares de la India. Como es conocido, en febrero del año 2002 se inicia un período de violencia entre ambos grupos que originaron más de 800 muertes y el movimiento de casi 100.000 a campos de refugiados. La violencia se inicia por lo que aparentemente fue un accidente: el Sabamarti Express se incendia y mueren cerca de 60 hindúes que iban en una peregrinación religiosa. Inicialmente se suponía que se origina en un atentado de musulmanes, pero luego se descubre que sólo fue un accidente de cocina (aunque onbviamente el partido nacionalista hindú Bharatiya Janata Party rechaza esto). Como respuesta la violencia se desata en casi un mes de protestas especialmente contra los musulmanes. Esta situación muestra los efectos perversos de las tensiones étnicas y también la inestabilidad inherente que generan estas situaciones en que una pequeña perturbación al sistema desata una reacción desproporcionada.
Sin embargo, Jha muestra que la violencia de hecho no fue igual en todos los lugares de la India, sino que mucho más débil en áreas donde ambos grupos tenían vínculos de comercio fuertes. En otras palabras, en algunas ciudades los grupos tenían incentivos a moderar las reacciones irracionales porque esa violencia tendría costos mucho mayores para ellos que para grupos que no interactuaban entre sí. Más interesante aún, Jha muestra que los orígenes de este mayor contacto comercial entre los grupos tienen su base en el período previo al siglo XVII, cuando los musulmanes controlaban el comercio marítimo y de ese modo proveían un servicio complementario a los hindúes que les permitían exportar e importar bienes. De hecho en estas ciudades se produce mucho menos violencia en las protestas del año 2002.
En fin, este artículo muestra uno de los beneficios menos mencionados que el comercio entre grupos (y por qué no decirlo, de la globalización): la creación de lazos relacionados con el beneficio económico de transar bienes o servicios. Al surgir el comercio, surge la especialización y así las personas necesitan naturalmente de otros. Cada uno produce un servicio o bien que para ser comerciado o consumido requiere de otros. Esta lógica se aplica a muchas situaciones en las que personas, grupos o países incluso evitan la violencia porque el comercio los “obliga” a hacerlo.
Por tanto, una de las conclusiones que uno puede derivar es que no es raro entonces que la violencia aparezca cuando por fallas de mercado o del estado hay grupos que quedan fuera del intercambio y de ese modo aparecen los espíritus animales que se descargan contra otros grupos. Esto tiene implicancias bastante obvias a muchos conflictos sociales, incluyendo la situación actual de Chile con el pueblo mapuche y sugiere que la solución probablemente pasa por aminorar la falta de integración existente. Ojala eso sí que no olvidemos que, nuevamente, parece ser que los incentivos importan.

El Escándalo de Subvenciones en Educación: Sacando Implicancias Obvias

POR: Francisco Gallego


La reciente discusión sobre las irregularidades detectadas en el pago de subvenciones educacionales genera una serie de implicancias sobre el diseño de políticas. En la discusión han aparecido opiniones de la forma “no podemos tener un inspector en cada colegio…”, y “con 33 inspectores no podemos controlar 2515 colegios”. Además en algunos círculos académicos y entre los sostenedores públicos y privados ha surgido la propuesta de que la subvención se pague no por asistencia efectiva (como se hace en la actualidad) sino que por matrícula. En mi opinión, tanto las opiniones de más arriba como la propuesta de reemplazar el sistema de pago son irrelevantes a la verdadera implicancia de primer orden de las irregularidades en el pago de las subvenciones: existen fallas fundamentales (y completamente remediables) en mecanismos básicos de control e implementación de nuestras políticas públicas en educación. Sin una solución en esta dimensión, ponernos como objetivo mejorar la calidad de la educación será una ilusión. Es como tratar de instalar el Windows Vista en un computador Sinclair Spectrum (que tenía yo hace 20 años atrás).
A diferencia de lo que se opina más arriba es perfectamente posible tener un sistema eficiente de control con 33 inspectores. De hecho un cálculo simple revela que si esos funcionarios se dedicaran a fiscalizar sólo un colegio diario, la probabilidad de que un colegio recibiese una vista aleatoria –otro mecanismo básico de control, no sirven las visitas anunciadas—en cada semana es 6.5%, o es equivalente a recibir una visita cada 3 semanas. Ese es un número alto y que refleja el hecho que no puede ser falta de fiscalizadores el origen de parte de las irregularidades.
Mucha investigación en economía sugiere que para desincentivar la ocurrencia de crímenes (como el robo de recursos públicos) no es necesario que la probabilidad que el delincuente sea sorprendido sea 1. Lo que se requiere es que el delincuente sepa que se le puede sorprender con probabilidad mayor a 0 y en ese evento tendrá que pagar un castigo. Por ejemplo, con los números que presento más arriba, si los agentes son neutrales al riesgo, basta con decir que por cada subvención falsa el que sea sorprendido deberá pagar una multa de cerca de 15 subvenciones . Si los agentes son aversos al riesgo, la multa debiese ser más baja aún y si los fiscalizadores visitaran 2 colegios al día, bastaría con que la multa fuese algo menos de 7 subvenciones por cada subvención falsa.
El origen de las irregularidades más bien parece estar en la ausencia de fiscalizaciones efectivas y eficientes. El hecho que un número no trivial de alumnos –al menos 50.000—presente doble matrícula refleja exactamente este punto. Esto es un control básico de costo cercano a 0: ¡poner un computador a decirme que hay un mismo alumno en dos colegios! Así uno podría pensar en que con los mismos 33 fiscalizadores se diseñara un procedimiento con fiscalizaciones aleatorias, moderno en que incluso uno pudiera pensar en que existan lectores de huellas digitales de los alumnos en línea. Pero sospecho que movernos a este sistema requiere un cambio de mentalidad más profunda en el modo en que implementamos las políticas públicas en educación. No es claro para mi que los detalles de las propuestas de Superintendencia existentes garanticen esto.
Sin una reforma de este tipo no tiene mucho sentido existan altas probabilidades de éxito de pasar de un sistema de subvención por asistencia a por matrícula. De hecho los alumnos doblemente matriculados no tendrían por qué desaparecer ni tampoco la inflación de alumnos. Más aún cuando se propone que la subvención por matrícula se pague sobre un mínimo de calidad (propuesta teóricamente razonable), cosa que es infinitamente más difícil de fiscalizar que revisar la asistencia de alumnos. A mi me parece que es mucho más razonable mantener el esquema actual de subsidio por asistencia (que es como un Windows nuevo pero no de última generación) pero hacerlo en un contexto de procesos de fiscalización modernos (para poder correr el Windows en un computador que sea capaz de sacarle el mejor provecho posible).