Autor: Francisco Gallego
Reivindicado las predicciones de los economistas.
Porque no tiene nada de paradójico que Chile haya dejado de crecer
Un amigo suele agregar al final de sus correos electrónicos la frase “El economista es aquél que podrá decir mañana, por qué no ocurrió hoy, lo que él predijo ayer." En esta columna, sin embargo, quisiera reivindicar una pequeña predicción basada en teoría económica simple que algunos economistas hicimos hace algunos años. Lo interesante es que esta predicción se sigue cumpliendo hoy y que, más aún, podría ser interesante que se tuviese más presente en el debate sobre el crecimiento económico en Chile.
Para esto quiero comenzar recordando la discusión sobre el crecimiento económico que se produjo en la campaña presidencial de 1999. En esa época los equipos económicos de ambos candidatos prometieron, más o menos explícitamente, que Chile volvería a crecer a una tasa de 7% como en los llamados años dorados de 1985-1997. Recuerdo haber estado como asistente en un debate entre economistas jóvenes de ambas campañas y haber preguntado bajo qué supuestos se hacía esto y la verdad es que no hubo buenas respuestas. Porque en verdad era una promesa que no se podía cumplir con los programas que se prometían.
En mi opinión esta promesa ha sido nefasta para la posterior discusión sobre el modelo económico en Chile: se prometió un crecimiento que no se podía cumplir. ¿Por qué? Por un simple resultado robusto de la literatura empírica sobre crecimiento. El llamado efecto convergencia condicional: países más ricos tienden a crecer más lentamente si nada cambia. Si bien existen una serie de argumentos teóricos para esto la explicación es bastante obvia: las oportunidades de generación de nuevos negocios en el Chile del 2000 eran bastante menores a las disponibles en el Chile del 1985 o del 1990, cuando una serie de sectores aún no se expandían fuertemente. Es obviamente más fácil encontrar una oportunidad rentable de negocios cuando la mayor parte de los sectores aún no se desarrollan fuertemente, como a mediados de los 1980s o comienzos de los 1990s. En cambio en el 2000, la única posibilidad de crecer más era reformar: o sea mejorar el funcionamiento de los mercados e instituciones de modo de crear nuevas oportunidades rentables. Si no se reformaba (ninguna de las dos campañas ofrecía reformas sustantivas), no se podía volver a crecer al 7%. Punto.
Esto estaba documentado en esa época usando análisis de las causas de las diferencias de de crecimiento entre países. Robert Barro de Harvard en 1999 publicó un paper en que se preveía un crecimiento del PIB en torno a 4.0% para el período 1996-2006, condicional en que el país mantenía su estructura institucional. ¿Cuánto creció Chile en ese mismo período? 3.9%. Sin comentarios. Luego en un trabajo que escribí en el año 2001 en conjunto con Norman Loayza, economista peruano del Banco Mundial, proyectábamos un crecimiento de 4.5% para el período 2001-2010. ¿Cuánto llevamos hasta ahora en ese período? 4.3%. Sin comentarios, de nuevo.
Entonces la paradoja que algunas personas plantean sobre el crecimiento en Chile en cierto sentido no es tal. Es lo que podemos crecer dado lo que tenemos en términos institucionales. Si queremos crecer más, tenemos que reformar más. ¿Dónde? En nuestro trabajo argumentábamos que si Chile avanzaba más rápido en áreas tales como desarrollo financiero, infraestructura y calidad de la educación, Chile podría crecer más. Si bien algo se ha avanzado, sólo recientemente se ha puesto el énfasis relevante en calidad de la educación. Hay otras áreas donde tenemos mucho que avanzar: las llamadas restricciones micro. En Chile los días que toma inscribir un nuevo negocio, cobrar un cheque protestado o simplemente hacer cumplir un simple contrato de arriendo son demasiado altos y yo no veo razones por qué no bajarlos.
Por tanto, en mi opinión, la respuesta a la aparente paradoja del crecimiento en Chile no pasa por varitas mágicas o volver a caer en errores del pasado sino que volver a un mensaje fundamental de la literatura reciente: sin buenas instituciones que se reflejen en mercados de factores desarrollados, en igualdad de oportunidades (especialmente en educación) y en estabilidad es difícil volver a crecer a una tasa de 7%. Lo predijimos ayer y sucedió hoy…
Autor: Francisco Gallego
08 diciembre, 2007
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3 comentarios:
Yo recuerdo haber trabajado con algunos prestigiosos economistas (hablemos de 1995) haciendo proyecciones para evaluar proyectos con maduracion a 20 agnos plazo. Y se me ocurrio plantear que la tasa iba a decrecer en algun punto...
Se me recrimino duramente (yo era un "mocoso recien egresado") y se me conmino a suponer 8% anual(!) para todo el periodo. Respondi que en el Capitulo 1 de cualquier libro de Introduccion a la Economia se ensegnaba el "Ciclo Economico" y que suponer 30 o mas vueltas al sol creciendo al mismo ritmo era simplemente una ingenuidad (en ese minuto pase a "mocoso insolente"). De mas esta decir que el jefe hizo sus predicciones como quiso y que este servidor vio tristemente como solo 3 agnos despues se estancaba el crecimiento y con el la evaluacion original se hacia completamente utopica.
Moraleja: Cuidado con los voluntarismos. Estudiamos economia no solo para hacer proyecciones, sino tambien para aprender del pasado!
What about China? Cuanto tardará en "converger"?
Hoy leí que el ministro Velasco se mostraba muy contento con la cifra de crecimiento entregada por el Banco Central de 5,1% para 2007. Me pregunto como puede estar contento si durante 2007 las condiciones económicas fueron excepcionalmente favorables para el crecimiento (es cierto que hubo una desaceleración durante el último trimestre por razones por todos conocidas).
También es increíble como en Chile el foco está puesto más en políticas redistributivas que en políticas que potencien el crecimiento. Qué vamos a repartir con lo poco que tenemos?
Muchas veces los políticos ponen como ejemplo a los países desarrollados de Europa y su estado del bienestar. Pero para todos es sabido que esos países no se hicieron ricos con un sistema de ese tipo (o alguien cree que la Inglaterra de la Revolución Industrial se caraterizaba por un estado del bienestar?), sino que una vez siendo desarrollados se pudieron dar el lujo de tener sistemas económicos con tantos beneficios para sus ciudadanos.
Tomemos como ejemplo el caso de Holanda, uno de los países desarrollados que mayores beneficios entrega a sus ciudadanos, lo que lo convirtió por muchos años en un imán de immigrantes. Sin embargo, en los últimos dos años (si las estadísticas no me fallan)por primera vez hubo emigración neta, siendo la mayor parte de esos emigrantes personas calificadas y de altos ingresos. El motivo: Holanda se transformó en un muy buen país para vivir para personas pobres, pero malo para aquellas personas con ganas trabajar y surgir.
En Europa hace años se dieron cuenta de esto y están avanzando en una dirección opuesta a la nuestra. Han empezado a liberalizar industrias, flexibilizar el mercado laboral y realizar una serie de reformas microeconómicas que impulsen la productividad y el crecimiento. La más clara muestra es el lanzamiento de la Agenda de Lisboa a principios de siglo.
Por qué nosotros seguimos avanzando en dirección opuesta? Consideraciones políticas obviamente.
Una de las estrategias políticas durante las elecciones presidenciales del 99 fue el proyecto de ley para reformar el mercado laboral que la derecha no apoyó. En su momento la Concertación los acusó de estar en contra de la clase trabajadora. Esa reforma explicó al menos un 1% del alto desempleo existente a principios de esta década.
Sin embargo, creo que en esto los economistas tienen una gran parte de la culpa, ya que no han sido capaces de convencer a la gran mayoría de la población sobre los nocivos efectos que ese tipo de medidas puede tener sobre el crecimiento. Una persona con conocimientos no muy avanzados de economáa puede entender que es prácticamente imposible que se cumla la promesa de volver a crecer 7% anual y endurecer la legislación laboral al mismo tiempo.
Incluso en eso hemos sufrido retrocesos. Hace unos años se eliminó la asignatura de economía en los colegios.
Creo que la única solución a estos problemas es de largo plazo y tiene que ver con que la la gente común y corriente tenga conocimientos de economía básica y así los políticos no los sigan haciendo tontos. Tarea para los economistas de opinar y participar más en los temas contingentes más allá de las aulas universitarias y columnas en Economía y Negocios o en el Diario Financiero.
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