En el comentario de un post anterior José R. plantea que una de las dificultades de usar el lenguaje es su "inconmensurable limitación" (bonito oxímoron). Entiendo el punto que plantea, y me parece interesante la reflexión sobre esa limitación. La esencia del lenguaje, en occidente al menos, apunta a lo que Platón determinara como "la idea" detrás del concepto descrito. Así cuando digo "árbol", no espero que nadie me pregunte cuál árbol sino que cada uno tenga su propia experiencia de árbol. Desde esa perspectiva el lenguaje no sería tan limitante. El punto es que si no se limita entonces también puede ser bastante inútil y por lo mismo, en la interacción cotidiana lo que hacemos de alguna manera es acotar el concepto para llegar a una "idea" que resulte común para que todos entendamos el objeto apuntado cuando menciono la palabra árbol. Esa poda que se da al concepto original es lo que hace que nos entendamos, que las categorías tengan precisión y por lo mismo que algunas cosas queden fuera de categoría por ser más complejas que los conceptos descritos por las palabras (y ese es el punto de mi comentarista).
Pero esa maleabilidad de las palabras es la que las hace peligrosas en manos de quienes quieren aprovecharla para engañar. El ejemplo que nos dan nuestras autoridades de salud es hoy patético: cuando el hospital no es el "lugar donde se hospitaliza" a la gente, sino esa "institución que produce egresos hospitalarios" (yo no sabía que los enfermos egresaban, sino que eran dados de alta) me parece que se está abusando de la maleabilidad de los conceptos. Lo mismo cuando me dicen que un determinado medicamento no es abortivo porque "si no hubo anidación, no se puede hablar de aborto" (otros entendemos que habiendo fecundación, ya lo hay... de hecho estoy seguro de que la anidación será técnicamente superada en corto plazo y podremos tener desarrollos de personas en probeta e incubadora que nunca anidaron... pero no por eso no van a existir). Otro ejemplo: el intento por aumentar la pena a quienes conducen bajo influencia del alcohol no pasa por cambiar el lenguaje y llamarle ebrio a quien no lo está (todos sabemos la diferencia entre una persona ebria y la que sólo ha bebido un par de cervezas).... suban la pena, pero no destruyan el lenguaje porque si no, no nos entendemos. También se hizo con el matrimonio: antes se distinguía porque era para toda la vida... ahora no se distingue mucho de un contrato laboral...
O nos ponemos de acuerdo en qué significan las cosas o el idioma deja de ser la poderosa herramienta de entendimiento... y para los que no saben lo que pasa cuando eso ocurre, se llama Torre de Babel y es la desintegración de una sociedad.
Pero esa maleabilidad de las palabras es la que las hace peligrosas en manos de quienes quieren aprovecharla para engañar. El ejemplo que nos dan nuestras autoridades de salud es hoy patético: cuando el hospital no es el "lugar donde se hospitaliza" a la gente, sino esa "institución que produce egresos hospitalarios" (yo no sabía que los enfermos egresaban, sino que eran dados de alta) me parece que se está abusando de la maleabilidad de los conceptos. Lo mismo cuando me dicen que un determinado medicamento no es abortivo porque "si no hubo anidación, no se puede hablar de aborto" (otros entendemos que habiendo fecundación, ya lo hay... de hecho estoy seguro de que la anidación será técnicamente superada en corto plazo y podremos tener desarrollos de personas en probeta e incubadora que nunca anidaron... pero no por eso no van a existir). Otro ejemplo: el intento por aumentar la pena a quienes conducen bajo influencia del alcohol no pasa por cambiar el lenguaje y llamarle ebrio a quien no lo está (todos sabemos la diferencia entre una persona ebria y la que sólo ha bebido un par de cervezas).... suban la pena, pero no destruyan el lenguaje porque si no, no nos entendemos. También se hizo con el matrimonio: antes se distinguía porque era para toda la vida... ahora no se distingue mucho de un contrato laboral...
O nos ponemos de acuerdo en qué significan las cosas o el idioma deja de ser la poderosa herramienta de entendimiento... y para los que no saben lo que pasa cuando eso ocurre, se llama Torre de Babel y es la desintegración de una sociedad.
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6 comentarios:
Creo que las palabras en las que podria haber discrepancias en cuanto a su significado son muy pocas y casi todas estas estan ligadas a valores o cosas que trascienden el lenguaje como tal. Quizas se pueden definir conceptos como "aborto" o "hebriedad" para efectos legales pero aun asi habria gente que no las convenciera estas definiciones. Por lo demas siempre existiran terminos o conceptos que su magia estara radicada unicamente en su absoluta ambiguedad.
se me olvido agregar, siendo las 2 de la mañana estoy un poco "hebrio" o no perdon mejor dicho con un par de chelas en el cuerpo.
Saludos
(Qué entretenido haber sido citado.)
La otra vez leí algo acerca del poder político del lenguaje; de cómo al resemantizar los términos que empleamos conseguimos reconfigurar sus mismos referentes. De ahí que surjan esos ejemplos que en arriba se citan.
P.D: en la tesis que estoy haciendo tengo el cuidado de no usar palabras tales como:
-bienestar
-racionalidad
-gusto
las que tan mal empleamos a diario.
El tema del lenguaje no es menor. Incluso, en el límite, nos encontramos con la filosofía linguística de comienzos del siglo XX, la cual ponía en duda toda existencia de auténticos problemas filosóficos. Para estos analistas del lenguaje, de existir algún problema filosófico, no sería más que un problema de uso linguístico o del sentido de las palabras. (Cf. La lógica de la investigación científica, Karl Popper)
no seamos ingenuos e irresponsables, el lenguaje es autopoiético, los limitados somos nosotros.
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