13 marzo, 2008

Violencia Étnica: ¿Qué dice la economía?

POR: Francisco Gallego


Es difícil pensar en un desafío más grande para el mundo hoy que encontrar fórmulas que permitan aminorar las tensiones que están surgiendo en diferentes lugares entre grupos de diferentes orígenes étnicos, religiosos o sociales. Es evidente que estas tensiones tienen consecuencias políticos, económicas y sociales bastante negativas. La pregunta es entonces por qué surgen estas tensiones y se mantienen.
Una mira ingenua del problema sería que esto sólo se puede explicar por irracionalidades de las personas que son incapaces de controlarse cuando ven a alguien diferente. Sin embargo, hay situaciones históricas que sugieren que eso no es tan así, sino que más bien, como enfatizamos los economistas, pueden surgir incentivos a que diferentes grupos cooperen entre sí y así se eviten conflictos, aún cuando los miembros de los grupos prefieran no interactuar entre sí.
Un trabajo reciente del economista Sumitra Jha, de la Harvard Academy (este ha sido uno de los trabajos más populares del mercado de economistas recién graduados para entrar como profesores a departamentos de economía top de Estados Unidos, ver http://www.people.fas.harvard.edu/~jha/papers/Jhatradetolerance.pdf), de hecho estudia en detalle el caso de la violencia y cooperación entre musulmanes e hindúes en diferentes lugares de la India. Como es conocido, en febrero del año 2002 se inicia un período de violencia entre ambos grupos que originaron más de 800 muertes y el movimiento de casi 100.000 a campos de refugiados. La violencia se inicia por lo que aparentemente fue un accidente: el Sabamarti Express se incendia y mueren cerca de 60 hindúes que iban en una peregrinación religiosa. Inicialmente se suponía que se origina en un atentado de musulmanes, pero luego se descubre que sólo fue un accidente de cocina (aunque onbviamente el partido nacionalista hindú Bharatiya Janata Party rechaza esto). Como respuesta la violencia se desata en casi un mes de protestas especialmente contra los musulmanes. Esta situación muestra los efectos perversos de las tensiones étnicas y también la inestabilidad inherente que generan estas situaciones en que una pequeña perturbación al sistema desata una reacción desproporcionada.
Sin embargo, Jha muestra que la violencia de hecho no fue igual en todos los lugares de la India, sino que mucho más débil en áreas donde ambos grupos tenían vínculos de comercio fuertes. En otras palabras, en algunas ciudades los grupos tenían incentivos a moderar las reacciones irracionales porque esa violencia tendría costos mucho mayores para ellos que para grupos que no interactuaban entre sí. Más interesante aún, Jha muestra que los orígenes de este mayor contacto comercial entre los grupos tienen su base en el período previo al siglo XVII, cuando los musulmanes controlaban el comercio marítimo y de ese modo proveían un servicio complementario a los hindúes que les permitían exportar e importar bienes. De hecho en estas ciudades se produce mucho menos violencia en las protestas del año 2002.
En fin, este artículo muestra uno de los beneficios menos mencionados que el comercio entre grupos (y por qué no decirlo, de la globalización): la creación de lazos relacionados con el beneficio económico de transar bienes o servicios. Al surgir el comercio, surge la especialización y así las personas necesitan naturalmente de otros. Cada uno produce un servicio o bien que para ser comerciado o consumido requiere de otros. Esta lógica se aplica a muchas situaciones en las que personas, grupos o países incluso evitan la violencia porque el comercio los “obliga” a hacerlo.
Por tanto, una de las conclusiones que uno puede derivar es que no es raro entonces que la violencia aparezca cuando por fallas de mercado o del estado hay grupos que quedan fuera del intercambio y de ese modo aparecen los espíritus animales que se descargan contra otros grupos. Esto tiene implicancias bastante obvias a muchos conflictos sociales, incluyendo la situación actual de Chile con el pueblo mapuche y sugiere que la solución probablemente pasa por aminorar la falta de integración existente. Ojala eso sí que no olvidemos que, nuevamente, parece ser que los incentivos importan.

5 comentarios:

Unknown dijo...

Muy bueno el articulo, felicitaciones también por tratar de mover nuevamente el blog.
Solo un argumento me merece algo de aclaración si puedes: como bien dices, es posible que se engendre odio y violencia en aquellos que no han podido entrar en los beneficios del intercambio, lo que resulta perfectamente razonable. La pregunta es como pretendes integrarlos de una manera satisfactoria. Me explico, en general el libre comercio como bien sabemos, y a un nivel muy basico teoricamente hablando, lleva a que sobrevivan aquellos sectores que tienen ventajas comparativas, ponte tu el cobre en chile o las textiles en china, ello redunda en que haya mas competencia, mayor disponibilidad, mejor calidad y tambien precios mas baratos en muchos productos. Pero, otros sectores dejan de ser competitivos y debieran emigrar hacia las areas de mayor eficiencia (ponte tu emigrar en chile desde las textiles de concepción hacia a la gran mineria del norte), pero a la vez, a mucha gente no le gusta el cambio (no por irracionalidad como algunos han querido demostrar, más bien por lo racionales que son al tener aversión al riesgo), por ello, su inmovilidad los deja fuera del circulo virtuoso de la globalización. ¿De que manera crees que es posible incentivar su rapida movilidad y adaptacion?

Unknown dijo...

profe,
comparto lo que dice, y creo que se puede ver e las fronteras de Chile, o asi lo percibo yo, donde los pobladores del sur, aquellos cercanos a la frontera con Argentina conviven y dependen cada uno del otro, donde se aprecia lo que ud comenta sobre los musulmanes e hindues en aquellas locaciones de India. Lo mismo pasa con los chilenos, peruanos y bolivianos muy cerca de la frontera en el norte. Ahi donde las relaciones son mas estrechas y hay mayor contacto entre ellos, pareciera ser que el celo entre las nacionalidades es menor... comparando esto con lo que yo veo o percibo en Santiago.

Esto me sugiere que la globalizacion no es precisamente un crisol donde mezclemos las culturas y asi aminoremos los roces, ya que precisamente en santiago es donde creo se acentuan las diferencias y prejuicios con los vecinos, y en los lugares mas reconditos del pais, donde aun no se nota tanto la globalizacion es donde se calman los animos debido a esa interaccion cotideana.

No se si queda clara mi apreciación, pero creo que la globalizacion como yo la siento, no es precisamente un calmante a la violencia étnica, en terminos de persona a persona. A niveles macro puede que efectivamente sea asi por los lazos comerciales entre las naciones, pero eso no es lo que uno ve en la calle, es simplemente politica.

Anónimo dijo...

Si a alguien le interesa el tema de la economía de redes sociales, hay un excelente libro, no relacionado con violencia étnica sino más bien con el desarrollo de instituciones comerciales, de Avner Greif, quien de hecho fue uno de los advisor de la tesis doctoral de Sumitra Jha. El libro es "Institutions and the Path to the Modern Economy: Lessons from Medieval Trade".

A través de casos históricos sobre el comercio en las rutas del Mediterráneo, estudia los incentivos de los distintos grupos tienen para mantener sus relaciones comerciales en un entorno en el que no existen leyes al respecto y como esos incentivos económicos van dando forma a instituciones comerciales.

Es una super buena lectura de verano (un poco tarde la recomendación), pero también un tema de moda actualemnte en economía y de repente un super buen tema para tesis también.

Anónimo dijo...

Otra cosa...en caso de querer publicar algo, a quién hay que enviárselo?

Comercihall UC dijo...

Nicolás:

Si quieres publicar algo, mandalo al mail blog.caae@gmail.com, y te lo publicaremos.

Que estes bien.

José Miguel Vicuña