Categor?as: Opini?n; Facultad (o universidad
por: Gonzalo Aguirre
Primero que todo, no quiero dármelas de juez moral, ni algo parecido, pero me gustaría compartir con ustedes algunas percepciones que tengo sobre la convivencia en el diario vivir en nuestra facultad.
Obviamente hay muchas cosas positivas en Comercial, las cuales son destacadas en cada momento tanto por los que estamos dentro de este “bunker”, como por la gente de otras facultades e incluso a nivel país. Ya sabemos que el nivel académico es muy elevado, y que en general los egresados llegan a buenos trabajos y ejercen mucha influencia en variados sectores. Pero lo que yo quiero mostrarles es algo mucho más simple y se refiere al poco respeto que he percibido por los demás en muchas de nuestras acciones, como queriendo decir que somos muy individualistas en lo que hacemos. Veamos algunos ejemplos.
He sido testigo muchas veces en las salas de clases como se hace desagradable hacer la cátedra o ayudantía debido al continuo ruido que hay. Está bien, todos de repente conversamos y nos reímos un poco, pero en general hay un patrón que se repite, y es el que las mismas personas hablan y hablan (incluso en la primera fila), con lo cual perjudican a los compañeros, al profesor y a ellos mismos. ¿Por qué mejor no se van a hablar afuera y así evitan la externalidad negativa para el resto?. Además me imagino que a ninguno le gusta estar explicando algo y que lo interrumpan a cada momento, y a la larga la clase sea una reiteración de mandados a hacer callar. Por esto, me encantaría que todos hiciésemos nuestro propio mea culpa y nos demos cuenta de que este respeto es básico para que después no seamos así con nuestros compañeros de trabajo, jefes y/o empleados.
- Una de las cosas que más me ha llamado la atención desde que entré en el año 2003, es que los baños están siempre limpiándolos. Uno de los principales motivos probablemente sea la escasa preocupación de los alumnos de mantener un baño limpio y agradable. Siempre hay baños tapados y papeles tirados en cualquier parte (por nombrar solo dos situaciones), por lo que agradezco sinceramente a las personas que limpian por ayudarnos a mantener la estética y la limpieza necesarias. Y les pido por favor compañeros que se preocupen de achuntarle a donde corresponda; así quizás no vaya uno al baño y lo encuentre siempre en mantención.
- Otro punto importante, el casino. No me gusta eso de que siempre está lleno de bandejas. Tal vez podríamos nosotros mismos llevarlas a los lugares donde se dejan, con lo cual evitamos que los pocos encargados que hay de recogerlas tengan que hacer malabares y llevar de un viaje 10 bandejas, con el consiguiente riesgo que significa para todos (se le puede caer por ejemplo). Aquí el casino también debería ayudar, procurando que no haya solo un lugar para dejar bandejas, sino que un par más a lo menos, ya que generalmente da lata pegarse el pique a dejarlas donde corresponde.
- Finalmente está el tema del rayado de mesas. Todos lo hemos hecho, y en verdad da lata ver como cada tarde la señora encargada de limpiar debe pasar permanentemente el paño sobre escrituras nuestras. En verdad no nos cuesta nada sacar un papel y escribir ahí lo que queramos poner. Además, así ayudamos a que el trabajo de las personas se facilite mucho más.
Por suerte el tema de los portazos en las salas de estudio y computación está casi solucionado; y además ya no se fuma en los lugares cerrados. Pero lo que quería mostrarles es que con acciones súper simples podemos aumentar notablemente el bienestar de nuestra facultad, y así aplicar la materia: Maximizar la utilidad (social) al mínimo costo, porque no nos cuesta nada hacerlos... Así que la invitación está hecha.
09 noviembre, 2006
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