¿Les ha tocado escuchar alguna vez: "El trabajo dignifica"?. Como economista, y discípulo de nuestro querido "Fontaincito", no puedo dejar de pensar en lo absurdo que puede llegar a ser el pensamiento popular respecto a ciertos temas. Propongo dignificar a nuestro país dándole trabajo a todo el que lo requiera: Construyan Agujeros, y luego vuélvanlos a tapar. Ah! y por supuesto sin pago alguno. Suena ridículo ¿o no? No pretendo descalificar a nadie, de hecho creo que un buen par de veces al día digo cosas peores tratando de participar en conversaciones sobre temas que no manejo. La idea es aclarar que es lo que hay detrás de esta afirmación tan arraigada en los "defensores de la dignidad humana".
¿Qué es trabajo? Las definiciones son múltiples, generalmente lo asociamos con empleo, fuente laboral. El significado de la palabra es claro: "Esfuerzo necesario para conseguir algo", "Esfuerzo humano dedicado a la producción de riqueza". ¿Cómo puede ser que el esfuerzo dignifique? Lo primero y más importante es que tiene un sentido, estamos en la búsqueda de un beneficio (sea monetario o no), es decir se trabaja para conseguir algo. Algunos podrán argumentar que hay un desarrollo de la persona por tener el acceso al trabajo, yo personalmente opino que preferiría dedicarme a hacer cosas mucho más entretenidas o de menores requerimientos. Por lo demás no tengo problemas con el sentirme o no sentirme útil. Por otro lado, si esto fuera cierto, habría mucha gente dispuesta a pagar por obtener un trabajo ¡lógico! ¡Lo hace mejor persona!. Por lo menos denme el beneficio de la duda.
Analicemos un poco más lo que significa trabajar. Pasar muchas horas sentado, pensando, moviéndose, algunos incluso pueden llegar a perderse momentos clave de la vida de las personas cercanas, dormir mal, o en el mejor de los casos, nos inhabilita de hacer otras actividades. Como el buen Fontaine diría: "TRABAJAR ES PURO COSTO". Por donde lo veamos, requiere un gasto de energías de parte de nosotros, sacrificio, e incluso podríamos analizar el costo de oportunidad de no poder usar esas horas en otras cosas.
Si es puro costo, ¿por qué trabaja la gente? No por el gusto de trabajar sino porque espera obtener algún beneficio de ello. Es cosa de mirar la liquidación de sueldo mes a mes para que todas las penas y sacrificios sufridos durante horas y horas hayan valido la pena. El sueldo que recibe la persona, es PURO BENEFICIO, le permite comprar toda clase de bienes y servicios según sus prioridades.
Por lo tanto, ¿qué es lo que dignifica? ¿Un trabajo (o esfuerzo) o los beneficios obtenidos luego de hacer ese esfuerzo? Claramente lo que puede dignificar a una persona son los logros obtenidos, la recompensa por tanto esfuerzo. No es el esfuerzo en si. Propongo cambiar la frase por "Los beneficios obtenidos del trabajo dignifican a las personas". La solución vista de este modo no consiste en dar más trabajo a la gente (cosa que sería muy fácil de hacer) sino en permitir que sus esfuerzos permitan generar riqueza y que sean remunerados adecudamente (sea lo que sea que se entienda por eso).
Si aún a alguien no le queda claro el concepto, imagine que en su municipalidad se encuentran disponibles dos ventanillas con ofertas para los vecinos. En una se ofrece el tan ansiado "TRABAJO" , y en la otra se ofrecen "SUELDOS". ¿Cuál cree que se llenaría primero? ¿o acaso usted se pondría en la fila de trabajo para ser mejor persona? Lo invito a meditar al respecto.
6 comentarios:
Tengo unos reparos con tu escrito.
Unas de las cosas que no nos enseñan en nuestra facultad es la de diferenciar el modelo con la realidad. Que el trabajo sea puro costo es parte del modelo, no de la realidad. La vida humana entraña bastantes más dimensiones y cualidades que las que unos numeritos y fórmulas nos ilustran. Por lo general, los economistas no tenemos mucha idea de lo que estamos hablando, o, al menos, eso es lo que nuestro lenguaje connota.
No puedo decir si el trabajo dignifica o no, lo que puedo asegurar es que me negaré a pasar la mitad de mi vida embobado en una actividad que no sea valida por sí misma ante mis ojos.
Sip, tienes razón José. Las personas somo mucho más complejas que costo y beneficio. Sin embargo, desde las políticas públicas y la discusión general es necesario poner los énfasis en alguna parte.
A mi juicio las cosas no se hacen necesariamente porque sean en si mismas beneficiosas, sino porque a través de ellas queremos lograr algo. La idea es sacar el trabajo como un fin y la solución a todos los problemas y ponerlo donde corresponde... en un fin para alcanzar otras cosas.
En todo caso... totalmente de acuerdo que somos mucho más que números y creo que los economistas deberíamos entrar en el extraño mundo de las personas y la vida real.
Suerte
No llego a estar de acuerdo con que el trabajo sea considerado sólo como un medio. No soy muy amigo de esa visión utilitarista de las cosas. Si yo vivo es porque me gusta vivir, no porque la vida me conduzca a otra cosa ni porque trascienda a ella.
Además, lo que entendemos por trabajo es una construcción cultural, no siempre ha sido así ni en lo será en el futuro. No creo prudente ser dogmático con respecto a este tipo de categorías históricas.
Sin embargo, entiendo tu punto. Las autoridades y la prensa a veces ensalza de manera ridícula al trabajo (con un discurso que no sé si más me recuerda al facismo o a un marxismo rancio). Pienso que eso se debe a una falta de filosofía de fondo que sustente y guíe sus argumentos, y que suplen con frases clichés.
Hola. Bueno. Es evidente que cuando alguna persona hace un comentario, detrás de ella hay valores y son esos valores el punto de partida de nuestros argumentos. Señor Ivan, me imagino que para usted es muy agradable trabajar como economista y no lo hace sólo por el sueldo. Eso no lo da a entender. En mi particular, me gusta trabajar, me gusta aportar al mundo, a la sociedad, servir a mi país y a mi gente (hoy se refleja en estudiar) y deseo con ansias salir pronto para el mundo laboral. Para mí sí tiene sentido el trabajo, un sentido de trascendencia y de dignidad pues me hace humano al aportar a la creación que Dios nos encargó de cuidar y manejar. Que el trabajo dignifique, una expresión humanista cristiana, hay que analizarla en ese marco y no en el marco utilitarista económico. Para el mensaje cristiano, el trabajo es necesario y puesto al servicio de los demás es gratificante, algo que no cabe en la visión "chicaguiana" clásica. Dignifica pues nos hace más humanos. Y espero el día que su trabajo como economista tenga sentido social y no sea por reconocimiento, sueldo, o cualquier otra motivación. Por supuesto que todos estos conceptos humanistas no se pueden modelar con teorías basadas en el interés personal y me alegro que así sea, pues la ética (la verdadera) y el amor cristiano en esencia no es egoísta. De hecho, es en respuesta gratuita al infinito Amor de Dios por nosotros. No es por conveniencia, sino por compartir. Me desvié un poco del tema pero le invito a salir un poco a terreno (es peligroso ser un economista de escritorio) y verá cuánta gente de escasos recursos desea muchísimo trabajar y con cuánta fuerza lo hacen por un fin no egoísta (su familia). Darles una mano es dignificarlos, es hacerlos una mano. Es darles lo que se merecen, una oportunidad.
Gracias por el espacio.
Luis.
Chuta, me pase un poco con el lenguaje. Es que el tema del trabajo me llega mucho. Discúleme prof. Ivan si lo ofendí. No es lo que quería aportar. Bueno, eso. Adios.
el discurso sobre "la dignidad del trabajo" tiene sus raíces en el moralismo cristiano que coloca a la "pereza" entre uno de los pecados capitales. En ese sentido entra en contradicción con uno de los supuestos del análisis económico que considera al "ocio" entre los bienes (¿seré yo el primero en señalar esta paradoja? lo dudo). Pero como evidencia que más que el trabajo son los ingresos del trabajo los que "dignifican" está el hecho que las profesiones que uno podría considerar a priori como más gratificantes: fotógrafo de revistas de viajes, reportero de TV, deportista profesional, son también las mejor pagadas. Eso no descarta que haya personas que incluyan al servicio social dentro de su función de utilidad y por tanto estén dispuestos a servir a los demás sin remuneración, ya que la remuneráción está en la satisfacción interna que incrementa su utilidad.
Y si el trabajo dignifica ¿por qué la reducción de las jornadas laborales es vista como una "gran conquista laboral"?
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