por María José Vergara (Puentes UC)
Quería felicitar a los alumnos y profesores del curso de Fundamentos de la Dirección de Empresas que han trabajado junto a la Corporación Simón de Cirene en el programa “un Mejor Trabajo para Chile” desde el 2004.
Gracias a un artículo que salió hace un par de semanas en El Mercurio titulado “Profesionales y alumnos ayudan a microempresarios a surgir” me enteré de esta iniciativa, donde los alumnos apoyan a microempresarios en la reorganización de su negocio como parte del ramo.
Creo que el poder aplicar los conocimientos académicos en situaciones reales logra que los alumnos aprendan mucho más que lo que se logra a través de las pruebas. El poder enfrentarse a problemas reales y tener que buscar soluciones ingeniosas con bajo presupuesto se transforma en desafíos tangibles, que no sólo motivan al alumno, sino que le hace sacar lo mejor de cada uno. No sólo académicamente es un aporte, también está todo lo que significa el compartir y poder apoyar a personas que no tuvieron las mismas oportunidades que nosotros y que con un poco de nuestra ayuda pueden conocer herramientas que les ayuden a salir a delante.
Ojalá que otros profesores se motiven y busquen incorporar en sus cursos trabajos que aporten de alguno u otra a crear un mejor país.
Para los que se interesan y no saben mucho como hacerlo, en la Universidad existe un grupo de personas que se dedica a apoyar a profesores que estén interesados en incorporar la metodología Aprendizaje y Servicio que fue desarrollada con este fin. No en todos los cursos se puede aplicar esta metodología, pero es interesante ver como se puede aportar a través del curso a encontrar soluciones a problemas que hoy existen en nuestro país.
1 comentario:
Yo hice el trabajo hace un tiempo (primer semestre 2005), y para mí fue una experiencia realmente buena, en la cual pude aplicar por primera vez los conocimientos que había adquirido en la carrera, y además pude compartir con mucha gente de distintas partes, tales como el microempresario, el profesional asesor, unos abogados que nos ayudaron, el profesor, el curso y por supuesto, mi grupo de trabajo. Nuestra carrera debería caracterizarse por tener muchos más ramos e instancias en que se aplique la materia hacia un servicio a los demás, donde podamos ayudar a quienes lamentablemente no tienen el mismo acceso a las oportunidades, aunque sin tener la mentalidad de que "estamos haciendo un favor", sino de que realmente podemos aprender mucho de la persona (en este caso el microempresario), incluso quizás más de lo que él aprende de nosotros.
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