13 octubre, 2006

Muhammad Yunus: Nobel de la Paz

... Y siguiendo con el tema de los microcréditos (perdón por ser tan fanática) les cuento una excelente noticia. El creador de este concepto, el bengalí Muhamad Yunus y su creación el Grameen Bank acaban de recibir el Premio Nobel de la Paz por su aporte a colaborar al desarrollo económico y social desde abajo (así dice el comunicado de la fundación Nobel).
Pueden leer la noticia en inglés o en castellano.

[Update: Muhammad Yunus escribe en el Wall Street Journal acerca de las ventajas del microcrédito para superar la pobreza. Incluso se la recomienda a EE.UU. para las víctimas del Katrina.]

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Merecido el Nobel para Yunus, y lo mejor fue ver su convicción en vivo y en directo en San Joaquín en un encuentro de jÓvenes que para decir verdad le falto sustancia, y peor aún, trascendencia. Si Lavín nos impacto en su charla hace un tiempo con la idea de Banigualdad imagense ver y escuchar al iniciador de esto. Creo que en Chile nos estamos dando cuenta que el Papi-Estado no es el único que debe velar por la protección y mejora de sus ciudadanos sino con la unión de la sociedad en la ayuda y dar las herramientas para que los menos favorecidos puedan dar el salto a un mejor nivel de vida tanto material como espiritual. Eso es lo que manifiesta Yunus la proactividad y la generosidad de la sociedad con una solución paretiana, todos mejoran y nadie empeora.

Andres Illanes dijo...

Un alcance importante. El Grameen Bank no se inició con donaciones de terceros, sino sirviendo como aval frente a bancos tradicionales. En ese sentido tiene un elemento más de mercado que asistencialista. Cabe consignar sin embargo que si uno revisa los estados financieros que se presentan al final del libro de Yunus verá que la mitad de la gracia está en los operadores, es decir las personas que otorgan los créditos y después los recuperan, ya que la plantilla de sueldos es bajísima para el nivel de operaciones manejadas. La otra mitad es, evidentemente, la genialidad del modelo y que justifica plenamente el Premio Nobel: no porque ayude a las personas, sino porque nos recuerda que las personas pueden. Eso es dar dignidad, y vale más que superar cierta medición de pobreza.