24 julio, 2006

Subsidio diferenciado al precio del suelo

Una de las modificaciones novedosas que se están haciendo en materia de política habitacional es un nuevo subsidio por localización. La idea es que para favorecer la integración social es necesario hacerse cargo de que el precio del suelo muchas veces es un obstáculo para la presencia de viviendas en determinados sectores. Ello implica que los pobres se ven en la necesidad de adquirir viviendas que estén ubicadas en zonas de menor valor, típicamente en la periferia.
La propuesta consiste en que, para las familias que están postulando a proyectos ubicados en ciudades más grandes, exista un subsidio adicional que dé cuenta de la diferencia de precios derivada de habitar una ciudad más cara, pues de lo contrario se ven obligados a reducir mucho el tamaño de la vivienda, o a emigrar.
Si bien el argumento parece lógico, en el fondo esconde una discriminación entre unos pobres y otros que resulta completamente ilógica.
Vamos viendo: Si una vivienda es más cara que otra es porque tiene elementos que la hacen diferente (teoría de los precios hedónicos). Es decir, el valor de la vivienda deriva de los miles de atributos que puede tener implícitos: tamaño, calidad, pero también barrio, cercanía a servicios, seguridad, costos de movilización, etc.
Por lo tanto, cuando se “reconoce” el precio del suelo y se le da un subsidio adicional a una familia, en el fondo se le está lisa y llanamente regalando un set de atributos que no le estoy dando a otros pobres. Dicho de otro modo, si la vida en la ciudad es más cara que en el campo y la gente insiste en habitarla es porque el beneficio que perciben es mayor que el ahorro de irse a vivir a un pueblo más chico. Y si el beneficio de vivir en la ciudad va a ser mayor, por qué tendría que darle más ayudas que al pobre que está en el campo.
Y no entremos a mencionar el hecho de que justamente se quiere descentralizar el país pero en los hechos la señal es “Váyase a ciudades grandes y obtenga más beneficios, no sólo de la ciudad, sino también del Estado”.
Nuevamente, con las mejores intenciones, las políticas diseñadas son equivocadas.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Me parece bien lo que se comenta, pero me moleta cómo se enfoca el asunto.

Creo que sería mucho más constructivo, en vez de despotricar sin apenas consideraciones, determinar bajo qué supuestos el proyecto en cuestión resultaría ser una política óptima desde un punto de vista económico (considerar externalidades, típicamente). Luego comparar esos escenarios con la realidad.

El tema me interesa, aunque no me manejo del todo.